Hoy mi madre no me reconocio otra vez. He perdido la cuenta de cuantos dias lleva asi. Realmente su olvido comenzo hace mucho. Primero fue una letra, luego algun ingrediente de la comida, al final mi madre ha dejado ir su baul de los recuerdos, ese baul blanco que contiene las memorias de su alma y hoy parece no querer venir en su auxilio relegandola a ese silencio cruel con el que duerme.
Rosa ha venido ha almorzar como de costumbre, dice que ha venido a ver a mi madre pero yo no le creo, tampoco la culpa, cuando no tienes que comer o no quieres gastar lo poco que tienes, siempre sera bueno “picarle” el bolsillo a tu madre. El cruce de palabras con ellas es minimo, andamos peleadas por el dinero, ese mismo que nos enemista y nos une en estas cuatro paredes, fuera de las cuales no tenemos donde diablos ir.
A veces suelo pensar en los momentos felices que solia compartir con mi madre tiempo atras. Benedicta era una mujer vivaz, una super madre, siempre activa, siempre preocupada, ni siquiera la muerte de mi padre logro pararla. Solia pasar las tardes metida en la cocina preparando postres que alegraban siempre nuestras penuarias economicas. Mis hermanos y yo nunca fuimos los mas brillantez para escoger que hacer con nuestras vidas, por ello hoy no podemos pagar una casa de reposo para mama, aunque ahora es muy tarde, mi madre ya no tiene alma, no recuerda como hablar y su estado vegetal es el reinante en su cuerpo y su realidad.
Recuerdo la cara de mama cuando se entero que estaba embarazada, parecia haber visto al diablo, nose si hasta el sol de hoy me ha perdonado o no, yo creo que no fue el hecho de que saliera embarazada fuera del matrimonio, el problema fue no saber quien era el padre, mejor dicho, saber quien era y quedarme en silencio, darmelas de martir y nunca exigir lo que hoy a Daniel, mi hijo, le corresponde.
Hoy hay tantas cosas por preguntarle a Benedicta, quisiera saber porque eligio a mi padre cuando este le llevaba mas de 20 anos de diferencia. Como pudo soportar su perdida, cuando a nosotros nos mato uno por uno. Tengo tantas preguntas en mi mente y este silencio sepulcral que decora la habitacion donde estamos. Nuestra realidad parece un cuadro gris pintado por un artista suicida, la desolacion vive en medio de nuestro ambiente.
Las situaciones de nuestra vida son hoy tan tristes en esta sala de hospital. Quisiera decirle a mi madre que nos recuerde, que haga un esfuerzo, es en vano, ya no escucha, ya no responde. Talvez Dios ha decidido que no nos merecemos mas su palabra, no estuvimos a la altura en ningun momento. No valoramos, no planificamos y hoy estamos como estamos. Mis hermano y yo, 5 buenos para nada, con una madre que fue maravillosa y hoy juega a ser estatua postrada en una cama de hospital.
Donde estas Benedicta? Me escuchas? Dinos algo. Por favor rompe el silencio por un segundo, necesito escuchar tu voz, una sola vez mas, ya no tengo lagrimas, te extrano y aun no te has ido, aunque ya no estas. Donde esta tu alma? Puedo regalarte la mia? Dios tu que estas arriba o en algun lugar escuchame, dejala vivir, consedele el don de la palabra por 5 minutos, solo necesito un “te quiero” solo necesito su sonrisa, pero hasta eso se ha llevado el Alzheimer, dejandonos solo un estucho concavo sin alma, sin gloria, sin brillo. Esa es mi madre el dia de hoy, un paquete sin gracia, sin vida, sin sonidos. Es el producto de nuestra miseria y descuido, hoy Benedicta no es victima del olvido, ella ya esta atrapada en el olvido, mientras mis hermanos y yo vivimos con el Alzheimer de inquilino, refregandonos en nuestra cara que no merecemos ser recordados ni siquiera por ella.
Manana sera talvez lo mismo, el 99% de las posibilidades es que no recuerde nada, que siga jugando a ser vegetal. Antes de dejar este cuarto muerto sumido en la soledad y el olvido, miro una vez mas a mama...recuerdame le digo...recuerdame...antes de partir.
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