10 de diciembre, 11:45 de la noche. Estoy sentado frente al televisor, las voces suenan a lo lejos, no registro el sonido con claridad en mi cabeza. Un árbol de navidad a medio armar esta frente a mi inexpresivo, callado sin habla y sin vida. Miro las paredes de mi sala, las miro detenidamente. Una canción suena a lo lejos, es el celular una llamada entrante, no quiero contestar, este teorema de la concentración canaliza mi cabeza de una manera mas calmada.
Ultimamente los mensajes de mi mente han sido sanguinarios, han bombardeados mis recuerdos haciendo sentir culpable de mi relación. Han dinamitado mi amor, poniéndolo entre encrucijada y encrucijada, han cambiado el color rosa por un color pena que no me gusta, que me asusta.
Una pregunta se debate en mi cabeza: "Quedarme o irme?" Son mis sentimientos expuestos en jaque, las palabras de lo que siento que ahora tienen que jugar a ser pensantes y estrategicas para evitar perder mas terreno. El panorama de ahora refleja una dureza por parte de mi musa que a diario me acostumbrar a mi falta momentánea de calor. El amor en el que mas he creído hoy me presenta estrategemas cada una mas difícil de resolver y lo único que yo pienso es si el precio a todo esto sera el cielo. Es en esos momentos en los que hablo con Dios y le pido que me explique, le pido que me entienda, le pido que me aclare el juicio y que el veredicto del final sea a mi favor.
Estar enamorado es lindo, sufrir de amor(así la pena sea ínfima) desorbita, repite en tu cabeza cada cinco segundos un "te lo dije" que cala mas fuerte que un tatuaje cerebral y es así como te abraza una soledad vestida de gala, que te busca seducir, hacerte perder la cordura y la paciencia hasta decir "me rindo" no puedo mas.
Pero de que sirve bloquearte y levantar paredes inmensas alrededor de tu corazón y tus sentimientos. De que sirve evaluar y evaluar si sientes o no. De que sirve el drama cuando no es una novela tu felicidad. Que importa lo que dice el destino, si al mundo entero le puedes dar la vuelta, porque todo depende de uno. Rendirse es la salida mas cómoda, luchar es lo que demanda mas tiempo y tiempo es lo que te involucra mas sentimiento. El corazón es mandado por el cerebro, pero solo cuando se dedica a sentir es un ser completamente autónomo y si yo te amo, amo esa autonomía, esa perseverancia. Esa es la cruda verdad.
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