jueves, 15 de septiembre de 2011

Silencios

Ayer llovia en KeyWest cuando salia a la calle, hoy sin embargo el sol de Nassau quema de a pocos mi tostada piel que no volvera a ser como antes. Ayer bajo la lluvia leia un escrito de Facundo Cabral mientras escuchaba lo que hablaban un amigo colombia y un amigo peruano, camino al restaurante donde ibamos a comer.

Al final del dia, decidi seguir el consejo del escrito y mirarme al espejo. Note que estaba cansado, que necesitaba afeitarme, que mis marcas de expresion me pedian un respiro...cansancio. Eso era lo que tenia, cansancio de mi encierro, de no saber que pasara, de una espera que confunde y se hace larga. Seran 10 meses lejos y cerca, con y sin el objetivo, en medio y al lado de la meta.

Me he acostumbrado a vivir bajo el sindrome del secuestrado, he pasado de ser un secuestrado a ser el secuestrador y en ese transcurso sigo buscando el camino que me permita volver a empezar.

Mis sentimientos se han ido calando uno al otro, hasta que han llegado al punto de congelamiento de primero pensar para luego sentir y optar por no emocionarse y decidir que todo es mejor asi, que nada es suficiente y que mejor seguir andando.

Cuanto he perdido, cuanto he ganado? Quien esta conmigo y quien en contra? son dos preguntas que hoy han dejado de tener importancia pues solo quiero mi soledad. He encontrado que ya ni el sexo apacigua al animal de su insoportable levedad del ser y sobretodo del aburrimiento.

Paredes blancas como la paz, son la coleccion de mis pinturas imaginarias que alumbran el cuarto con luz y musica lenta que hoy visualizo lejos de aqui, una taza de cafe sobre una mesa que no hay y una cama caliente para recibir a mi cansada marcha.

Me miro de nuevo al espejo, quiero gritar y dejarme ir, quedo en silencio, silencios de mi alma.

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