sábado, 23 de junio de 2012

Adiós Princesa: Crónica de una ruptura dramática.


Adiós Princesa: Crónica de una ruptura dramática.
De noche, cielo oscuro, sin estrellas, silencio pausado de una historia que ya no promete, porque las promesas se quedaron mudas. Yo aquí en el medio de la jungla. Tu allá, lejos, en el medio del mar de quien sabe. Silencio, despacio, nadie dice nada, ya no es necesario.
Cansancio repetitivo de un fantasma con tu piel y tu olor, empecinado en no dejarme dormir, en no dejarme olvidar. ¿Para qué? Si ya no estás ¿Que fue del amor? Se murió ¿Donde fue? Tal vez a Marte.
Sonrisa vacía debajo del maquillaje, tranquilidad falsa lejos de mí, supuesta felicidad de alquiler como tú misma ajenidad. Si pudo ser y no fue, si fui tuyo y tú de nadie, si fuiste mía y yo renuncie, ruptura dramática y esta es la crónica.
El cielo del amor no existe, no lo digo porque sea verdad. No existe porque no lo conozco, el purgatorio de las penas son las mentiras de tus lagrimas mirándome a los ojos, tan juntos, tan lejos, aun se siente, no lo admites, no lo niegas. En medio de tus bloqueos cibernéticos, yo sigo pensando si aun piensas en mí. Un entorno que pregunta si te extraño, mientras yo me ahogo en mi respuesta: “Amor era todo lo que necesitaba cuando la encontré, hoy el cielo está muy lejos de aquí”. No estamos en el cielo, pero no puedo odiarte. 
No puedo volar para llegar a ti, un último momento que no llegara, no puedo virar el tiempo y en medio de lo que entiendo esta tu adiós, tu rencor y tu odio. Una culpa que no es mía, hagamos como si no fuera de nadie ¿ok? Una amalgama que cubre la herida que dejaron tus actos y que hasta hoy no se desinfecta, la curación sigue pendiente porque yo no quiero, no quiero curarme de ti. Me he puesto en venta y aun sin nada pienso en ti. Como si no hubiese acabado. Como si fuese agua en el desierto, la arena de mis ganas.
Decisiones que no afrontamos, escondites que quedaron cortos. Si yo te amaba y te fuiste, si llore y tú reíste ¿Y seguro hay un viceversa no? Bienvenida a mi mundo tonto, ciego y mudo. Lo vi en frente y no encontré la manera de decirlo, no te encontré, estabas en mis sueños del presente, en mis manos que se mojan queriendo tocarte, en la obsesión de buscarte cuando no te tengo, en las ganas de volver a verte cuando ya no puedo. Una liberación a medias de los dos. ¿Aun piensas en mí? ¿En dónde está tu mente? ¿Ya me olvidaste?
Debo de entender que todas las palabras que dijiste fueron ciertas, tan ciertas como la fecha de caducidad de nuestro amor, sentimiento esquivo, ni para ti, ni para mi, sin esperanza de ser para los dos, teniendo un matiz aburrido si se intenta por separado. ¿Por qué ya no me quieres mirar? La puerta sigue abierta, tus cosas en el lugar de siempre alumbradas por la luz tenue. Sin reclamos, te ofrezco una tregua.
He oído que te vas tomando las cosas más enserio, que encontraste alguien ¿tu príncipe azul? He oído que tus sueños se están volviendo realidad. Supongo que él te ha dado cosas que yo no pude ¿Por qué tan callada? Si tú no eres tímida y lo que menos sabes es guardarte lo que sientes. Mírame a la cara, mírame una última vez, prometo no quitarte mucho tiempo, hagámoslo por el pasado. Ahora puedo entender que ya te vas. Las memorias están hechas, sin rabia, escritas, sin gloria. Esos días han terminado, junto con “nosotros”. Algunas veces el amor dura, algunas veces lastima.
Espero que estés segura de querer irte, porque yo aun no lo estoy, lo estaré de aquí a poco, de todas maneras ya no hay vuelta ¿No vas a decir nada? Entonces no me olvides, te voy a pedir lo mismo que tú me pediste la ultima vez: “recuérdame bonito”.
Será el silencio el que contara nuestra historia, ya no tengo que decir, se me acabaron las palabras, las rimas han quedado cortas y las lágrimas han sido muchas. Algunas veces el amor dura, y otras, simplemente no es para siempre.
Solo me queda desearte lo mejor. Esta vez no voy a darte consejos. Nos merecemos ser felices. Estoy seguro que estarás bien. Tú mejor que nadie sabes cómo ha pasado el tiempo. El mismo que fue ayer nuestro. No te preocupes, no llores, la memoria está hecha, la tormenta pasó. No era nuestro último amor…por eso tenía que doler. 

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